En 1988 el Ingeniero Jorge Manuel Dengo Obregón siendo primer Vice-Presidente de la República, debió enfrentar la emergencia nacional causada por el Huracán Juana. A raíz de esta situación viajó a los Estados Unidos y conoció los Sistemas de Emergencias 9-1-1. El Sr. Dengo trajo consigo a Costa Rica la idea de unificar los sistemas de emergencia, pero por diversas circunstancias no se logró en ese momento.

En 1990, el Presidente de la Comisión Nacional de Emergencias Dr. Humberto Trejos Fonseca (1990 – 1994), convocó a una reunión a diferentes instituciones para reactivar la idea del Ing. Dengo. Proponiéndose la meta de un 9-1-1 para Costa Rica, se iniciaron los contactos con los organismos que atendían las emergencias, con el objetivo de mejorar los tiempos de respuesta en la atención de eventos de emergencia de los habitantes del Gran Área Metropolitana, procurando mejorar también la administración de los recursos disponibles de las Instituciones involucradas.

El Dr. Trejos solicitó un estudio de factibilidad para la implementación de un sistema de comunicaciones de emergencia en Costa Rica, partiendo de las necesidades de los distintos participantes, los requerimientos financieros y de los recursos humanos disponibles. El estudio fue financiado parcialmente por la Canadian Project Preparation Facility (Agencia Canadiense de Preparación de Proyectos), mediante un programa de Cooperación Industrial de la Agencia Canadiense para el Desarrollo Internacional (CIDA).

Se realizó una investigación tecnológica a fondo, para evaluar beneficios y los posibles perjuicios de las configuraciones de sistemas y opciones de equipos ofrecidos por varios fabricantes.

El sistema fue diseñado y dimensionado para satisfacer las necesidades previstas en un período de 10 años para la población. Nueve organizaciones iniciaron formando parte del Sistema 9-1-1, bajo la coordinación de la Comisión Nacional de Emergencias y con la asistencia técnica del Instituto Costarricense de Electricidad.

Con un trabajo coordinado se logró en ese momento la unificación de las siguientes instituciones, que en su mayoría continúan adscritas:

  • Cruz Roja Costarricense
  • Cuerpo de Bomberos (INS)
  • Guardia Rural
  • Guardia Civil
  • Ministerio de Seguridad Pública
  • Hospitales y Centro Nacional de Control de Intoxicaciones
  • Organismo de Investigación Judicial
  • Policía de Tránsito
  • Asociación para el Sordo (Inicialmente fue considerada en el ámbito de consulta)

El 21 de enero de 1994 se inaugura la central única de atención de llamadas, funcionando en un edificio en terrenos donados por la Comisión Nacional de Emergencias, frente al Aeropuerto Tobías Bolaños en Pavas. Este novedoso Sistema de Emergencias nos colocó a la vanguardia en América Latina y se vio el fruto del esfuerzo de tres años de arduo trabajo de coordinación inter-institucional, respaldados por la firme voluntad del Gobierno de la República. El sistema por razones técnicas, comenzó a funcionar con el número 1-2-2, pero a partir del 30 de abril de 1994, se dio paso al conocido número 9-1-1.

El 28 de junio de 1995 se aprueba el Decreto Número 24418 – Mopt-Mirenem, el cual indica en su artículo número 1:

“Intégrese la Central Única de Emergencias 9-1-1 al funcionamiento y administración del Instituto Costarricense de Electricidad, como un servicio con carácter de interés público, para la atención de urgencias cotidianas de alto riesgo en que incurran las vidas y haciendas de la población”.

Luego el 16 de noviembre de 1995 en carta del Mideplan DM-1143-95, se da a conocer a la Presidencia Ejecutiva del ICE el interés en el que por el marco legal y la naturaleza técnica que posee, se considera prudente que el Sistema de Emergencias 9-1-1 sea un órgano adscrito al ICE, dentro del área de las Telecomunicaciones con personería jurídica propia, para regular sus asuntos financieros y administrativos independientemente. Más tarde el 18 de diciembre de 1995 se aprueba la Ley N°-7566, “Creación del Sistema de Emergencias 9-1-1” adscrita al Instituto Costarricense de Electricidad. Su objetivo será: “Participar, oportuna y eficientemente, en la atención de situaciones de emergencia para la vida, libertad, integridad y seguridad de los ciudadanos o casos de peligro para sus bienes”.

En enero del año 2001 se incorpora a la plataforma del Sistema 9-1-1 el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), en mayo de ese mismo año se incorporación el Patronato Nacional de la Infancia (PANI), tiempo después se incorpora la última institución adscrita el Instituto WEM. En octubre del año 2003, el Sistema Emergencias 9-1-1 cambia su ubicación geográfica a un sector más cercano de la capital, basándose en aspectos de tipo técnico y de seguridad por el tipo de servicio que se presta a la población nacional, actualmente sus oficinas están ubicadas en el sector de Llorente de Tibás.